Dinero, interés e inflación

de Jonas von Poser (info@dineroneutral.org)

4 de Marzo de 2002
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El dinero es - ahora más que nunca - uno de los fundamentos de nuestra sociedad y por tanto de nuestras vidas. Forma la base de todo comercio y cada economía desarrollada del mundo. Sin embargo, cada vez más el dinero supera en importancia todo lo demás, desde las artes y asuntos sociales hasta el bienestar de los propios seres humanos. El dinero en sí ha pasado de ser un medio y se ha convertido en un propio fin. Parece que lo único objetivo de vivir es enriquecerse. Las universidades se convierten en fábricas para crear trabajadores dóciles y las fronteras se cierran para todos salvo el capital. ¿Porqué el dinero ha dejado de servirnos y cuándo hemos empezado servirle a él?

Como veremos, no hace falta culpar a la "naturaleza egoísta" del hombre o a la economía del mercado: el problema fundamental es que el propio dinero tiene una "falta de diseño". Esta falta ha conseguido que toda economía que se basaba en el dinero, se derrumbó - normalmente por creciente desigualdad dentro de la sociedad, una crisis económica de gran escala, seguido por una guerra. Ya que tal como una casa no puede ser estable en un cimiento tambaleante, una sociedad justa no se puede basar en dinero que causa y promueve injusticia y desigualdad.

Una causa del problema de la creciente desigualdad es fácil de identificar, aunque muchas veces despreciada: el interés. El interés asegura que los que ya tienen mucho dinero reciben cada vez más de ello. Y más. Y más aún. El interés, a través del interés compuesto, tiene como característica principal que crece exponencialmente, porque el interés recibido también devenga interés. Y es cierto que sólo un crecimiento con limite cuantitativo es sostenible en largo plazo. En cambio, todo crecimiento infinito en un mundo finito acabará en fracaso. El resultado lo vemos en todas partes: más haberes para unos significan más deudas para otros. Con interés, esta tendencia se acelera hasta la caída del sistema.

Pues bien, antes de hablar de por qué surge el interés, hay que hablar de una equivocación muy común: Que sólo paga interés él que tenga deudas. La mayor parte de la deuda, sin embargo, pertenece a las empresas y al estado. El interés que pagan las empresas en deudas y en sus fondos propios es para ellas parte de los costes y forma parte del precio del producto. Eso significa que con todo lo que compremos, pagamos una parte en interés. La parte varia, pero por promedio es una tercera parte del precio, entre 30 y 40%. ¡Todos pagamos una tercera parte de nuestros gastos a los que ya tienen dinero de sobra!

Además, una creciente parte (ahora un 25%) de los ingresos del estado va directamente al parte más rica de la población para pagar el interés de las deudas existentes. Los países en vías de desarrollo están en una situación peor: el interés pagado cada año - ni hablar de amortización - es el triple de lo que reciben en "ayuda" de los estado industrializados. Todas las donaciones que damos a estos estados a través de organizaciones privadas (5.000 millones de dólares el año), vuelven en 14 días a los ricos de nuestros países. Incluso la anulación de la deuda sólo significaría empezar de nuevo en este juego tan cínico.

Nosotros también recibimos interés por nuestros ahorros (si los tenemos) pero solo para un 10% de la población estas ganancias superan el interés pagado. Para otro 10% resulta más o menos igual y un 80% de la población pierden en esta redistribución de riqueza de pobre a rico en gran escala. Por eso, el interés ha sido llamado "la mayor explotación imaginable".

Es más: En toda economía con interés, una inversión tiene que competir con él. Es decir, una inversión en, por ejemplo, producción de energía solar que tiene una rentabilidad de unos 2% - que gana el dinero invertido y más - no se hace porque el mismo dinero en el banco ganaría unos 5%. ¿Porqué nos sorprende que "no hay dinero" para inversiones ecológicas y sociales?

Entonces, ¿porqué existe el interés? ¿No sería mejor prohibirlo, como lo hicieron todas las grandes religiones y muchas leyes antiguas? ¿O podemos hacer una ley que prohibe al estado endeudarse tanto? El dilema fundamental es que el interés es el único incentivo para devolver dinero a la circulación general a través de crédito. En tiempos de bajo interés, es más cómodo retener ahorros en casa en efectivo que comprometerlo a un plazo determinado. Esto crea una escasez artificial de dinero en el mercado, subiendo el interés otra vez. Por tanto, el interés no puede bajar de 4-6%. Sin embargo, la falta de dinero en circulación puede llevar a una deflación.

Para evitar la deflación, letal para una economía, el estado tiene dos opciones: Primero, reemplazar el dinero sacado de la economía por nuevas billetes, creando inflación. Porque no puede motivar al dinero a circular, el banco central se conforma con una creciente inflación para evitar la deflación. Por tanto, la "lucha contra la inflación" de los políticos no es nada más que retórica - sin inflación nos daríamos cuenta muy pronto que no puede funcionar el sistema.

La otra opción: elevar la tasa de interés en los mercados financieros para ofrecer incentivos a prestar sus ahorros. Esto se puede hacer por el propio estado creando demanda de crédito - a través de subvenciones para grandes proyectos que "quemen" mucho dinero, sea astronáutica, armamento o centrales nucleares. Y al mismo tiempo acelerando el remolino de crecientes deudas y haberes.

Hemos visto que necesitamos el interés al tiempo que crea una situación insoportable. ¿Qué hacer para evitar este dilema? Es evidente que el problema viene de la falta de control sobre la circulación de dinero. Él que tenga dinero, lo puede secuestrar sin sanción. Es más, puede cobrar un premio a la devolución. Hace falta un mecanismo que asegure que el dinero siempre devuelve a la circulación, a través de gasto o crédito, sin tener las características letales del interés.

Bueno, ¿qué se hace cuando alguien bloquea una calle y no se mueve? Se multa. ¿Qué hacer cuando alguien bloquea el comercio, reteniendo dinero? Cobrar una multa. Hay que imponer un coste a retener dinero en efectivo, de un 5-6% al año.

¿Qué cambiaría? Nadie querría retener su dinero porque esto significaría una pérdida directa. Todos o gastaríamos, para lo que necesitemos en bienes y servicios, o prestaríamos lo que sobre. Enseguida, el interés acabaría de ser un "rescate" y sería un verdadero "precio de escasez". Si hay mucha gente ofreciendo su dinero - y con un precio a la retención, habría muchos - el interés bajaría hasta que oscile cerca de 0%. Sería necesario trabajar para ganar dinero, no se podría vivir de los procedimientos del trabajo de otros. Además, él que trabaje, recibiría todo el rendimiento de su trabajo, sin tener que soportar los recipientes del interés. Resulta que se podría reducir la jornada laboral por un tercio y más, con el mismo nivel de ingresos como ahora. Las inversiones se podría evaluar por sus consecuencias ambientales y sociales, no sólo por su rendimiento.

Un ejemplo para una economía según las ideas planteadas aquí es la alta Edad Media. En muchas partes de Europa del Oeste y central, había una moneda que uno o dos veces al año se reclamaba y cambiaba para una nueva, cobrando una tasa de 25% del dinero cambiado. Resultaba en que nadie quería guardar el dinero, todos lo gastaron o prestaron a otros para la devolución más tarde de la misma cantidad - sin interés. En este tiempo había muchos avances culturales y sociales, se formó una clase media de ciudadanos de una prosperidad más alta y se erigieron las catedrales grandes, no por esclavos sino por artesanos altamente cualificados. La jornada laboral cubrió cinco días la semana a seis horas al día, menos que ahora a mayores ingresos.

Otro ejemplo más actual era en los años 30, durante la crisis económico mundial. En Wörgl, un pueblo austríaco de unos 4.500 habitantes, el alcalde puso en circulación un tipo de billetes aceptados por el ayuntamiento y los comerciantes. Para validarlos, había que fijar cada mes sellos de 1% del valor a los billetes. Ya que nadie quería pagar los sellos, todos pasaron el dinero, incluso pagando con antelación sus impuestos. Ese dinero hacía lo que tiene que hacer: circular. Resultaba que se pudo renovar las calles y edificios, construir un trampolín de saltos de esquí, bajar el paro por unos 25% (mientras que en el resto de Austria aumentó por 10%), y pagar los impuestos a la vez. Después de 14 meses el banco central austríaco prohibió el experimento porque unos 170 alcaldes austríacos y extranjeros querían introducir una moneda parecida y temió una caída de su monopolio de dinero.

Ahora bien, ¿es realista la idea planteada? Hemos visto que es posible cambiar todo el dinero en circulación en 12 países de Europa para otra moneda con las mismas problemas a un coste alucinante. En comparación, el cambio propuesto aquí será un juego de niños. Un dinero de circulación garantizada no solucionará todos los problemas, pero puede formar una base neutral y estable para erigir una verdadera sociedad democrática. Tampoco tenemos que esperar hasta que sea demasiado tarde: no tiene por que pasar en nivel europeo. La propia población de una región o comunidad puede introducir un medio de pago con las características descritas aquí, como lo pasó en Wörgl. Frente la globalización del capital: la regionalización del dinero.


Más literatura:

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